lunes 2 de agosto de 2010

Paz y bien desde Chezi

Hoy aburrida y desperada del calor que estamos pasando en Toledo, decido ir al Centro de Internet para ver mi correo, básicamente por el aire acondicionado, lo que más me gusta es que después de un rato delante del ordenador llega ese momento en el que la piel se pone de gallina y sientes un pequeño escalofrío, y piensas uff!!! que pase la hora que tengo lentita, que no quiero bajar de nuevo al infierno, y es literal porque la sala de Internet está en la primera planta del Centro cultural.

Abro el correo y encuentro un mail de Chezi, las noticias de chezi siempre me provocan una cariñosa mirada atrás, son pocas las veces que miro al pasado, pero chezi es un rayo que me atraviesa dejando una satisfacción enredada en nostalgia.

El correo tiene un documento adjunto, una foto, Antonio, precioso, que carita redonda, es un ratonino, ¡¡cómo ha pasado el tiempo!! marzo, abril, mayo, junio, julio, solamente cinco meses, pero si utilizo otros parámetros más subjetivos del paso del tiempo, esos cinco meses me parecen una fotografía en blanco y negro.

Leo el texto y las palabras me envuelven como si estuviese participando de la cotidianidad de la vida de chezi, en mi interior despierta un deseo dormido, ¡¡quiero volver!!

Imagino la actividad frenética de chezi, además de las innumerables visitas de voluntarios y responsables de distintos proyectos que se producen en estas fechas, se suma los preparativos de la Fiesta de los niños de “Rainbow”. Recordad, que el programa cuenta con 480 niños aproximadamente de los que unos 130 viven en el centro y el resto en sus poblados, a los que se les realiza un seguimiento sanitario y escolar. Asisten todos los sábados al centro, donde reciben clases de apoyo, revisiones médicas, ropa, calzado y comida. Y preparan las coreografías de bailes y canciones que, el gran día de la fiesta mostrarán a todos los invitados que cada año asisten para disfrutar del trabajo y las ilusiones de todos, pequeños y grandes.

Pues bien, la Fiesta “Rainbow”es el gran acontecimiento del año. Se realiza coincidiendo con las vacaciones escolares. Siempre se ha celebrado en el mes de noviembre, ¡y se lo que estáis pensando!, yo estaba en Chezi cuando ocurrió el gran acontecimiento del 2009, y sin embargo no hay ninguna mención al respecto. Cuando llegué en octubre los preparativos ya estaban muy avanzados y muchas de las actividades giraban en torno a ellos. Pero cuando se acercaba la fecha de finales de noviembre la actividad se volvió frenética, y se percibían los nervios previos al estreno de una gran puesta en escena.
Y llegó el gran día, repartimos la ropa, la comida y los niños se prepararon para recibir a los invitados. Cuando los niños empezaron sus actuaciones, se levantó un fuerte viento, el día se oscureció bajo una masa de nubes negras y se desató la tormenta más grande que yo he visto en mi vida, y con la misma fuerza que caía el agua fueron cayendo nuestras ilusiones y las lágrimas por nuestra mejillas.

Al día siguiente cuando salió el sol, olvidamos la tormenta y continuamos andando la vida, llenando nuestro corazón de nuevos deseos, que se convirtieron en experiencias más intensas.

El ritmo frenético de este mes que mencionaba antes es porque este año, coincidiendo con el cambio en el calendario escolar que estableció el gobierno a finales del 2009, experiencia que tuve el ¡¡gusto de vivir!!, se celebrará el 14 de agosto. Quedan ¡¡¡Menos de 10 días!!!

Nuestro primer encuentro donde surgió el amor

El momento de la despedida

"Espíritu inquieto"

lunes 8 de febrero de 2010

“Los sueños cambiaron el destino de los hombres”

Voy en silencio. Camino del aeropuerto. Me dio cuenta de lo diferente que parece todo de la primera vez que hice este recorrido, cansada y aturdida por el largo viaje, con la incertidumbre y la curiosidad de lo desconocido, con el recuerdo de los que quedaron lejos pero acompañándome en la distancia, sola, realizando el viaje que tantas veces he vivido en mis sueños, realizando una prueba, enfrentándome a miedos que están ahí porque mi mente los pone frente a mi.

Que diferente me parece todo, aunque el paisaje no es lo único que ha cambiado. Mis oídos están llenos de ritmos alegres y pegadizas canciones. Mi piel castigada por el sol, la arena y el viento, impregnada de ese olor que es una mezcla de transpiración corporal, pescado al sol, fruta fermentándose y leña quemada mientras se cocina, ese olor que te agrada y desagrada al mismo tiempo. Mis ojos están llenos de lugares que han cambiado al compás de la vida, están llenos de sonrisas sinceras y agradecidas, de miradas de niños profundas y penetrantes, que sin decir nada, gritan por un futuro, por una oportunidad de elegir, no sólo al mundo desarrollado, o mejor descontrolado, desmedido, desenfrenado que crece de espaladas al sur, mirando hacía otro lado para seguir ajeno por caminos de desigualdad y de injusticia; sino también a su mundo, a sus maestros que desmotivados han olvidado su responsabilidad con la sociedad como movilizadores de conciencias, a sus padres por aceptar tan humilde y pasivamente un futuro heredado e impuesto y a sus gobernantes y funcionarios que progresan a base de sobornos.

¿Acaso la vida tienen más valor en Europa que en África?, ¿acaso la dignidad de una persona depende del país en el que haya nacido? ¿Acaso los derechos humanos no son universales?

África, un solo nombre para englobar un universo, dispar, generoso y contradictorio. África tu riqueza no son los diamantes, ni el petróleo, ni los minerales, tu riqueza son los niños, ellos son tu color y tu alegría.

Voy en silencio. Cierro los ojos para fijar en mi memoria todo lo que mi retina capta en ese momento, y escucho las voces de los niños cantando, escucho tambores, veo sus grandes ojos negros.
De nuevo cierro los ojos y siento en mis manos el roce de su piel al agarrarme con sus pequeñas manos.
Recuerdo los nombres de Chikondi y Chimwemwe, amor y felicidad, el nombre de dos pequeñas gemelas de Chezi.
Ojalá Chikondi y Chimwemwe fueran la profecía cumplida para un continente que se desangra.

África me has dejado la huella de tu alegría y tu desdicha.

¡¡¡¡¡Hasta pronto África!!!!, ¡¡¡¡¡hasta pronto amigos!!!!!!.
ele







domingo 24 de enero de 2010

“¡Quiero vivir!”

Os presento a Antonio. Ha llegado al centro esta mañana, tiene un año y pesa algo menos de seis kilos, es huérfano de madre y está malnutrido.

El programa que desde St. Mary´s Rehabilitation Centre desarrolla con los niños huérfanos se llama “Rainbow Children” Este programa tiene dos proyectos.

La Acogida a huérfanos dentro del Centro, en el que los niños viven en casas que están regidas por una madre contratada, y supervisadas por las hermanas.
Las madres viven permanentemente con ellos y atienden sus necesidades más básicas como lavar la ropa, mantenimiento del hogar, cocinar, etc.
El centro también cuenta con educación preescolar para los niños que todavía no tienen edad de asistir a la escuela.

En el otro proyecto Home Based Care los niños huérfanos viven en los poblados pero son supervisados desde el centro por personal contratado. Visitan, orientan y acompañan a los niños en los distintos poblados y se aseguran de la asistencia a la escuela donde están matriculados. En caso de enfermedad, el niño es alojado en el centro donde recibirá los cuidados médicos necesarios hasta su reincorporación a su casa.
Cuando los huérfanos son menores de cinco años este seguimiento se realiza desde el hospital del propio centro y desde las clínicas móviles, proporcionando a la familia el alimento necesario para el desarrollo saludable del niño y realizando un control sanitario muy exigente en cuanto al peso, vacunas y revisión de otras posibles enfermedades. Las familias tienen que acudir cada mes con el niño para su revisión. En estos momentos son ciento diez niños los que hay en seguimiento, procedentes de distintos poblados del distrito.

Sin embargo en los distintos controles se detecta que algunos niños presentan malnutrición, unas veces es porque los agogos son muy mayores con mucha familia a su cargo, sin que nadie les ayude y no pueden atender al bebé adecuadamente, otras porque los padres no tienen quien ayude con el cuidado del niño cuando trabajan, y otras porque las tías ó la nueva mujer utiliza la leche y alimento del niño huérfano para alimentar a sus propios hijos, dejándole a este desnutrido. En esos casos los niños son acogidos en el Centro.

A pesar del seguimiento que se realiza hay veces que los niños llegan a tener malnutrición severa, porque las familias no vienen a los controles mensuales, y cuando ven que el bebé está realmente mal es cuando acuden al Centro.
Sobreviven por el milagro de la lucha por la vida. Sus ojos dicen ¡quiero vivir! Y luchan por su vida hasta que llegan a St. Mary´s.

Este es el caso de Antonio. A partir de ahora Antonio podrá estar tranquilo sabiendo que aquí recibirá toda la atención y el cariño de las hermanas. Y el mío porque le ha apadrinado. ¿Verdad que es precioso? Besos




“¿Una dura ascensión?”

El Mulanje, el monte más alto de Malawi, se encuentra en una zona de que el paisaje destaca por las plantaciones de té. El fin de semana pasado aprovechando que el viernes era fiesta, y decidimos explorar la zona. Iria, Isabel, el médico de Chezi Prothos y yo. Para llegar hasta allí hay que pasar por Blantyre la antigua capital de Malawi, y la actual capital financiera, donde pasamos la noche y aprovechamos para conocer Malawi la “noite”. El sábado llegamos hasta la base del monte, donde comienza la reserva y ubicado el albergue donde nos alojamos. En la reserva se desarrolla un proyecto de sustitución del pino especie no autóctona en la parte alta del monte por el cedro de montaña que ellos llaman Mulanje tree, especie muy deforestada porque su madera es muy apreciada. Aunque a la salida de la reserva hay puestos de objetos hecho con esa madera.

Sobresaliente para el staff, los guías, las instalaciones, y la comida del albergue, nos explicaron que lo correcto era coger guía y no porteador, ya que estos tiran los precios y perjudica a los guías que tienen una tarifa establecida. Así lo hicimos y contratamos a Benjamín.

Comenzamos tarde a las diez y media, mis compañeros de ruta estaban un poco desorganizados, Benjamín y yo les mirábamos entre sorprendidos, desesperados y divertidos. Teníamos un desnivel de 1.150 que pretendíamos hacer de subida y bajada en el mismo día en un recorrido circular, subiendo por el camino corto y bajando por el largo paralelo al río. Teníamos de luz hasta las 6 aproximadamente, ninguno de ellos llevaba linterna, sólo contábamos con mi frontal.

Comenzamos a subir con todo el calorazo, llevábamos poco agua, que sustituimos por los mejores piñas que he probado, que junto a las galletas de coco nos dio las fuerzas que necesitábamos para seguir subiendo y subiendo. Pensábamos coger agua a lo largo de camino, pero Benjamín nos dijo que había mucha sequía y que ya comenzaba a haber hambre en la zona.

Pero lo que nos impacto realmente fue cuando a mitad de camino nos empezamos a encontrar a hombres, adolescentes e incluso agogos, que bajaban con unos enormes tablones de madera en la cabeza. Resulta que hacen 1150 metros de desnivel, de subida hasta que llegan a una zona en la que están los troncos de los pinos cortados y ellos con una especie de machete limpian el tronco sacando los tablones, que después lo cargan en la cabeza y lo bajan por el mismo camino y descalzos. En un día les da tiempo a realizar esta operación dos veces y cobran por ello 1.000 kwachas que son cinco euros. A pesar de la dureza y el evidente cansancio y esfuerzo, cuando nos apartábamos para que pasaran porque el camino era estrecho, nos saludaban amablemente e incluso nos decían que nos le importaba que el hiciéramos fotos. Lo triste es que en comparación con otros trabajos está muy bien remunerado (En la construcción, las mujeres que acarrean el agua en baldes en su cabeza ocho horas al día de lunes a domingo cobran cuatromil quinientas kwachas al mes).

Pensamos que esta tala de árboles forma parte del proyecto de la sustitución del pino y no de la grave deforestación que se da en todo el país. Porque el aspecto es desolador. Igual de desolador resulta ver las duras condiciones en las que trabaja la gente para poder sobrevivir.

Besos para todos y gracias por vuestros comentarios.










jueves 14 de enero de 2010

Buscando experiencias


El día anterior a comenzar nuestro viaje de fin de año invitamos, a dos españoles que estaban pasando unos días en Chezi, a cenar. Éramos cuatro españoles, una alemana y el médico de Chezi que es ruandés. Y aunque mayoría, por cortesía hablamos en inglés. Los visitantes sólo llevaban un día en Malawi, y les habían perdido las maletas en uno de los varios transfer del largísimo viaje, “que raro”. Más o menos a la mitad de la cena Isabel pregunta “and your suitcases?” (and your suitkeis) haciendo un gesto con el dedo de izquierda a derecha y señalando a los dos españoles, uno de ellos contesta, no!!, no!! y además él está casado, nos miramos todos con cara de signo de interrogación, y vuelve a repetir no!!, nosotros no somos geys.


Después de aclaraciones y risas pensé, ¡¡¡¡empezamos bien!!!…acabamos la velada jugando a las cartas.

El miércoles treinta nos juntamos, cinco de los seis españoles que formamos la colonia para pasar fin de año, en la estación de autobuses de Lilongwe.

La estación de autobuses es un espacio sin delimitar, de tierra, que ahora está lleno de barro y charcos, donde se agolpan de forma caótica un número indeterminado de minibases (pequeñas furgonetas preparadas para meter el mayor número de pasajeros posible, unas 20 personas y sus katundus) y autobuses.

En medio de ese caos hay plataformas estrechas y alargadas de cemento con tejado de uralita gris y que finalizan en pequeñas casetas cochambrosas, creo que son los andenes.

Cuando llegas a la estación tienes que buscar el autobús que te llevará a tu destino, arrimarte lo más posible a la puerta y cuando abran empujar y ser empujado hasta entrar para coger asiento.

El autobús no sale hasta que está completamente lleno, es decir, completamente lleno hasta que no cabe nadie y nada más. Las gigantes maletas, las medianas, las pequeñas y el resto de los katundus se colocan en las estanterías que están encima de los asientos. Los pasajeros en los asientos y el pasillo y las gallinas en los huecos entre los asientos. A pesar de que el autobús es express, en las múltiples paradas que realiza puedes adquirir desde las ventanillas una gran variedad de productos para comer o beber. En estos autobuses cuando una de esas gigantescas maletas se cae por el movimiento lo hace limpiamente, cae en posición vertical sin rozar a nadie, y nadie hace el más mínimo gesto o emisión de sonido que haga pensar que algo ha ocurrido. Simplemente el pasajero al que le cae al lado se apoya elegantemente sobre el maletón.

Llegamos a Atupele después de 10 horas de autobús y matola. El norte es más montañoso y verde. Hicimos dos pequeñas rutas, en una de ellas pudimos ver el final del lago Malawi y las montañas de Tanzania.



Nuestra cena de noche vieja consistió en un suculento planto de lentejas con su choricito y todo, regadas con unos caldos de Rioja y Ribera del Duero. Y recibimos la entrada del nuevo año con doce cacahuetes. Las campanadas fueron tan rápidas que me tuve que meter seis cacahuetes en un carrillo y los restantes en el otro, felicitar el nuevo año como los "hansters" con la comida almacenada y después tomarme una cervecita para pasar semejante pasta.

Nuestro anfitrión, que quería un poco de intimidad, nos convenció para que no nos marcháramos del norte sin visitar un sitio precioso, y nosotras que somos de voluntad floja, aceptamos. Él, amablemente hizo la reserva, y el sábado 2 de enero marchamos alegres para Msimba. A mitad de camino, caímos en la cuenta de que no teníamos ninguna información del maravilloso lugar, ni como llegar hasta allí. Sólo que nos alojaríamos en el “hostel” que era barato y que disponía de cocina.

Afortunadamente teníamos un teléfono y pudimos llamar, casi nos da un cancaperro cuando nos dijeron que nos cobraban 40 dólares por ir a la estación de autobuses a recogernos. Deliberamos y acordamos que, o nos cobraba la mitad o anulábamos la reserva. Volvimos a llamar y nos dice que son 40 dólares, nosotras a modo de amenaza le contestamos que anulamos la reserva, cuando al otro lado del teléfono escuchamos un “vale”, nos dio el primer ataque de risa… De nuevo deliberamos, posibilidad number one volver a reservar la reserva, Iria decía “pues yo tengo mucho orgullo”, respuesta, pues yo ninguno teniendo en cuenta que somos tres asungus a las ocho de la noche en una estación de una pequeña ciudad perdida que ni siquiera sale en los mapas, intentando buscar alojamiento… “Somos pasto de los buitres”.



Volvimos a llamar para que nos vinieran a buscar. Y durante la espera aprovechamos para hacer unas compras y de esta forma compensar el gasto del transporte haciendo nuestra comida en la cocina del hostel.

Llegamos a “Luwawa Forests lots” y nos reciben un matrimonio inglés, los dueños, nos preguntan que si queremos cenar, nosotras con la cabeza muy alta y con mucha dignidad, contestamos que nos haremos nosotras misma la cena.

Un empleado nos acompaña al hostel, una cabaña de madera que más bien parecía un almacén con literas, segundo ataque de risa… cuando vimos la cocina, mejor veis las fotos.




Algo bueno, había duchas con agua caliente. Cena, dos rebanadas de pan de molde con mantequilla. A palo seco porque no teníamos agua hervida ni pastillas potabilizadoras.

Cambio de planes, desayunaremos en el restaurante un continental por diez dólares y después deliberaremos.

Por la mañana descubrimos “Luwawa Forests lots” un complejo turístico formado por pequeños chalets en medio de un bosque con un lago, con la posibilidad de hacer todo tipo de actividades, piragua, escalada, montainbike, senderismo, todo para turista blancos. Nos llamó la atención el turismo que hace trekking a golpe de rueda, en unos híbridos entre camión todo terreno y autobús. Los clientes duermen en grandes tiendas de campaña o en los chalets, y los cocineros y conductores duermen en el “hostel”, (como las tres voluntarias), y preparan las comidas para todo el grupo en unas parrillas externas en zonas habilitadas para cocinar y comer. Visitan de cuatro a seis países, en unos veinticinco o treinta días.

Decidimos hacer una ruta, y durante el camino poner verde al matrimonio blanco inglés colonizador y explotador y no sé que montón de cosas más. Y viendo que la posibilidad de cocinar cada vez se nos hacía más lejana, acordamos que pediríamos para cenar un menú de 20 dólares, a compartir para tres.



Nuestro plan dio buen resultado, ¡¡y nos crecimos!! al día siguiente pedimos un café para tres, y nos echamos unas manitas al cinquillo, chinchón, brisca…

Por la noche otro menú para tres, aprovechábamos cualquier ocasión para criticar al colonizador, y lo que pensábamos escribir en el libro de visitas cuando nos marcháramos.

Esa segunda noche estábamos tomando un té para tres después de cenar, y el colonizador vino muy amablemente a ofrecernos una chocolatina rellena de menta, por supuesto una para cada una. Nosotras muy amablemente las cogimos y dimos las gracias… comentario “la verdad es que es muy amable y se está portando muy bien con nosotras”, debíamos replantearnos lo que escribiremos en el libro. ¡¡¡¡¡¡¡Compradas por una chocolatina!!!!!!!!.

Hicimos varias rutas más y visitamos algunos poblados, dispensarios y escuelas de la zona, que nos sirvió para conversar y reflexionar durante los siguientes días.

Y a pesar de que el matrimonio inglés se ofreció a llevarnos en su coche hasta Lilongwe ya que ellos tenían que realizar algunas compras, si que escribimos en el libro algunas criticas constructivas, sugerencias y felicitamos y dimos las gracias al staff.

Nuestro viaje acabó en Lilongwe jugando al chinchón y liándola un poquito más en el mercado. Bye, Bye. Besos



viernes 11 de diciembre de 2009

"Sunrise"

La tierra espera paciente la ansiada agua que necesitan las semillas para cambiar el paisaje, ahora verde, y ofrecer generosamente el necesario maíz que alimente a los que cuidadosamente, y con verdadera devoción han preparado y mimado el campo. Es un ciclo que se repite cada año.


Pero me temo que aunque el cambio climático afecta a todos por igual, y sus efectos son perceptibles en cualquier lugar de nuestro querido planeta, las consecuencias no afectan de la misma manera o por lo menos no son tan visiblemente inmediatas.

Aquí la sequía o escasez de agua provoca hambruna, como la del año 2001-2002, los mayores no recordaban una semejante en cincuenta años. Fue una tragedia. En Chezi las hermanas la recuerdan con un sentimiento de una profunda impotencia, al ver como la gente moría verdaderamente de hambre.

Desde las clínicas móviles se repartía en cada una ellas unos 600 kilos de harina. Se llevaban a St. Mary´s a todos los niños malnutridos, y estaban al borde del colapso. Mediante la colaboración de los catequistas de las distintas parroquias cada semana se repartía harina a las familias con extrema necesidad de entre las necesitadas, porque los recursos eran limitados.

Las personas mayores “los agogos” junto a los niños eran los más vulnerables. Por lo que se comenzó a preparar todos los días de lunes a viernes nikuni-pala para ellos. Cuando empezaron a acudir a St.Mary´s algunos venían andado de poblados tan lejanos y estaban tan débiles que algunos murieron por le camino.

Los siguientes años aunque la situación mejoró las hermanas vieron la necesidad de seguir apoyando a las personas mayores, creándose el programa de “sunrise”. Sobra decir que en Malawi como en otros muchos países del mundo no existe ningún tipo de protección social ni económica para los mayores ni otros colectivos vulnerables.

Desde entonces una vez al mes 250 agogos vienen a St. Mary´s, y dependiendo de la época, aportan hierba, el salvado o la paja del maíz, que se utiliza para los animales de la granja, y reciben, además de la comida de ese día, nikuni-pala, un saco de harina de 10 kilos y una bolsa con pequeños recipientes con azúcar, sal, aceite, jabón…artículos imposibles de conseguir para ellos.

El programa se financia con donaciones privadas, bien con artículos que ellos necesitan, o bien mediante los apadrinamientos, que se gestiona desde Madrid a través de Fundación Esteban Vigil.

En el mes de diciembre se realiza una fiesta especial, en la que los agogos preparan distintas actuaciones que principalmente consisten en bailes y cantos tradicionales, se les prepara una comida especial, y además de lo que se les da cada mes, se les entrega un bolso y ropa, que estrenan ese día.

Tienen un mirada llena de serenidad y para mi ha sido un verdadero orgullo ayudar a las hermanas sirviendoles la comida y disfrutando de sus actuaciones. Todas las personas que hemos participado en el programa nos hemos enamorado de los agogos por la ternura que despiertan. Un fuete abrazo...y mil besos...