El día anterior a comenzar nuestro viaje de fin de año invitamos, a dos españoles que estaban pasando unos días en Chezi, a cenar. Éramos cuatro españoles, una alemana y el médico de Chezi que es ruandés. Y aunque mayoría, por cortesía hablamos en inglés. Los visitantes sólo llevaban un día en Malawi, y les habían perdido las maletas en uno de los varios transfer del largísimo viaje, “que raro”. Más o menos a la mitad de la cena Isabel pregunta “and your suitcases?” (and your suitkeis) haciendo un gesto con el dedo de izquierda a derecha y señalando a los dos españoles, uno de ellos contesta, no!!, no!! y además él está casado, nos miramos todos con cara de signo de interrogación, y vuelve a repetir no!!, nosotros no somos geys.
Después de aclaraciones y risas pensé, ¡¡¡¡empezamos bien!!!…acabamos la velada jugando a las cartas.
El miércoles treinta nos juntamos, cinco de los seis españoles que formamos la colonia para pasar fin de año, en la estación de autobuses de Lilongwe.
La estación de autobuses es un espacio sin delimitar, de tierra, que ahora está lleno de barro y charcos, donde se agolpan de forma caótica un número indeterminado de minibases (pequeñas furgonetas preparadas para meter el mayor número de pasajeros posible, unas 20 personas y sus katundus) y autobuses.
En medio de ese caos hay plataformas estrechas y alargadas de cemento con tejado de uralita gris y que finalizan en pequeñas casetas cochambrosas, creo que son los andenes.
Cuando llegas a la estación tienes que buscar el autobús que te llevará a tu destino, arrimarte lo más posible a la puerta y cuando abran empujar y ser empujado hasta entrar para coger asiento.
El autobús no sale hasta que está completamente lleno, es decir, completamente lleno hasta que no cabe nadie y nada más. Las gigantes maletas, las medianas, las pequeñas y el resto de los katundus se colocan en las estanterías que están encima de los asientos. Los pasajeros en los asientos y el pasillo y las gallinas en los huecos entre los asientos. A pesar de que el autobús es express, en las múltiples paradas que realiza puedes adquirir desde las ventanillas una gran variedad de productos para comer o beber. En estos autobuses cuando una de esas gigantescas maletas se cae por el movimiento lo hace limpiamente, cae en posición vertical sin rozar a nadie, y nadie hace el más mínimo gesto o emisión de sonido que haga pensar que algo ha ocurrido. Simplemente el pasajero al que le cae al lado se apoya elegantemente sobre el maletón.
Llegamos a Atupele después de 10 horas de autobús y matola. El norte es más montañoso y verde. Hicimos dos pequeñas rutas, en una de ellas pudimos ver el final del lago Malawi y las montañas de Tanzania.
Nuestra cena de noche vieja consistió en un suculento planto de lentejas con su choricito y todo, regadas con unos caldos de Rioja y Ribera del Duero. Y recibimos la entrada del nuevo año con doce cacahuetes. Las campanadas fueron tan rápidas que me tuve que meter seis cacahuetes en un carrillo y los restantes en el otro, felicitar el nuevo año como los "hansters" con la comida almacenada y después tomarme una cervecita para pasar semejante pasta.
Nuestro anfitrión, que quería un poco de intimidad, nos convenció para que no nos marcháramos del norte sin visitar un sitio precioso, y nosotras que somos de voluntad floja, aceptamos. Él, amablemente hizo la reserva, y el sábado 2 de enero marchamos alegres para Msimba. A mitad de camino, caímos en la cuenta de que no teníamos ninguna información del maravilloso lugar, ni como llegar hasta allí. Sólo que nos alojaríamos en el “hostel” que era barato y que disponía de cocina.
Afortunadamente teníamos un teléfono y pudimos llamar, casi nos da un cancaperro cuando nos dijeron que nos cobraban 40 dólares por ir a la estación de autobuses a recogernos. Deliberamos y acordamos que, o nos cobraba la mitad o anulábamos la reserva. Volvimos a llamar y nos dice que son 40 dólares, nosotras a modo de amenaza le contestamos que anulamos la reserva, cuando al otro lado del teléfono escuchamos un “vale”, nos dio el primer ataque de risa… De nuevo deliberamos, posibilidad number one volver a reservar la reserva, Iria decía “pues yo tengo mucho orgullo”, respuesta, pues yo ninguno teniendo en cuenta que somos tres asungus a las ocho de la noche en una estación de una pequeña ciudad perdida que ni siquiera sale en los mapas, intentando buscar alojamiento… “Somos pasto de los buitres”.
Volvimos a llamar para que nos vinieran a buscar. Y durante la espera aprovechamos para hacer unas compras y de esta forma compensar el gasto del transporte haciendo nuestra comida en la cocina del hostel.
Llegamos a “Luwawa Forests lots” y nos reciben un matrimonio inglés, los dueños, nos preguntan que si queremos cenar, nosotras con la cabeza muy alta y con mucha dignidad, contestamos que nos haremos nosotras misma la cena.
Un empleado nos acompaña al hostel, una cabaña de madera que más bien parecía un almacén con literas, segundo ataque de risa… cuando vimos la cocina, mejor veis las fotos.
Algo bueno, había duchas con agua caliente. Cena, dos rebanadas de pan de molde con mantequilla. A palo seco porque no teníamos agua hervida ni pastillas potabilizadoras.
Cambio de planes, desayunaremos en el restaurante un continental por diez dólares y después deliberaremos.
Por la mañana descubrimos “Luwawa Forests lots” un complejo turístico formado por pequeños chalets en medio de un bosque con un lago, con la posibilidad de hacer todo tipo de actividades, piragua, escalada, montainbike, senderismo, todo para turista blancos. Nos llamó la atención el turismo que hace trekking a golpe de rueda, en unos híbridos entre camión todo terreno y autobús. Los clientes duermen en grandes tiendas de campaña o en los chalets, y los cocineros y conductores duermen en el “hostel”, (como las tres voluntarias), y preparan las comidas para todo el grupo en unas parrillas externas en zonas habilitadas para cocinar y comer. Visitan de cuatro a seis países, en unos veinticinco o treinta días.
Decidimos hacer una ruta, y durante el camino poner verde al matrimonio blanco inglés colonizador y explotador y no sé que montón de cosas más. Y viendo que la posibilidad de cocinar cada vez se nos hacía más lejana, acordamos que pediríamos para cenar un menú de 20 dólares, a compartir para tres.
Nuestro plan dio buen resultado, ¡¡y nos crecimos!! al día siguiente pedimos un café para tres, y nos echamos unas manitas al cinquillo, chinchón, brisca…
Por la noche otro menú para tres, aprovechábamos cualquier ocasión para criticar al colonizador, y lo que pensábamos escribir en el libro de visitas cuando nos marcháramos.
Esa segunda noche estábamos tomando un té para tres después de cenar, y el colonizador vino muy amablemente a ofrecernos una chocolatina rellena de menta, por supuesto una para cada una. Nosotras muy amablemente las cogimos y dimos las gracias… comentario “la verdad es que es muy amable y se está portando muy bien con nosotras”, debíamos replantearnos lo que escribiremos en el libro. ¡¡¡¡¡¡¡Compradas por una chocolatina!!!!!!!!.
Hicimos varias rutas más y visitamos algunos poblados, dispensarios y escuelas de la zona, que nos sirvió para conversar y reflexionar durante los siguientes días.
Y a pesar de que el matrimonio inglés se ofreció a llevarnos en su coche hasta Lilongwe ya que ellos tenían que realizar algunas compras, si que escribimos en el libro algunas criticas constructivas, sugerencias y felicitamos y dimos las gracias al staff.
Nuestro viaje acabó en Lilongwe jugando al chinchón y liándola un poquito más en el mercado. Bye, Bye. Besos









Hola guapa!
ResponderSuprimirSi lo que no te pase a ti no le pasa a nadie...sigues siendo "Pierre no doy una" je,je...Y menos mal que por alli no hay guardia civil, porque seguro que os hubiesen parado, contigo fijo.
Me alegro de todas las nuevas experiencias y ya sabes que te deseo lo mejor.Se feliz
Yoly
Hola Alendo Ele: Ya me estrañaba a mi que no me escribiese-, con tanta javentura- imposible. Que pena no haber estao yo allí, hubise sío "la guinda del pastel" porque hubiese- ocurrio ma- cosa-. Tu que me conoce- sabe- que si.
ResponderSuprimirHe disfrutao como si hubiese estao. Aún así espero un correito.
Te quiere muchoooooo
Alendo Lita
Mi querida Ele: he visto como has trabajado en tu blog. Es maravilloso porque haces que tus vivencias las perciba como mías. No sabes los "envidiá" que estoy. Cuantísimas cosas has vivido desde que salí de allí. Me alegro mucho por ti. Deseo que sigas disfrutado de lo que acontece cada día. Un besote muy grande. Ah! Tias Vito ya me ha dicho que has terminado el panel de las fotos. Que ilusión!
ResponderSuprimirLa alendo sevillana